viernes, 26 de mayo de 2017

Capítulo LIV: Abril-Octubre.

Después de la charla con Arthur Weasley, no tuvimos muchas más noticias, ya que Flammer nos dijo que esperaría hasta octubre para poder proceder con la intención de revocar el estatuto internacional del secreto, así que desde la plática hasta el mes de abril, no hicimos más que practicar nuestra magia y juntar más aliados en Gran Bretaña, entre gigantes, hombres lobo, a mi Flam me mandó a Bulgaria y Bélgica a encontrarme con una colonia de vampiros para pedir el apoyo también. Hada y Herman habían viajado a Rusia para buscar a un mago tenebroso que había surgido en Moscú y ofrecerle el unirse a nosotros. Por su lado, Marian fue hacía Alemania, a encontrarse con la familia de Herman para ratificar que el apoyo debía seguir y para estrechar lazos con su familia política. Flammer, por su parte, estuvo ideando el plan perfecto para que el estatuto fuera retirado de una manera política y sin hacer presión violenta, y sobre todo, estuvo viendo todos los ángulos posibles para que el Señor Weasley pudiera hacer el discurso sin que sonara que estaba apoyando causas perseguidas por la ley. Y cuando menos lo esperábamos, se dieron las circunstancias idóneas para poder lograr aquello.
El día 22 de abril, lo recuerdo perfectamente. Hada y Herman, regresaron pero no para informar que habían logrado que Vladimir Korkavane se uniera a nosotros, eso sería apenas una semana después, sino para mostrarle la prensa mágica rusa, ucraniana e inglesa, que hablaban de lo mismo sin duda alguna. Aún recuerdo palabra por palabra lo que aquella nota decía, la reacción de todos y el cómo planearon todo a partir de ahí.
MUGGLES DETIENEN A UN VAMPIRO
En un hecho insólito y sin precedentes en la historia moderna de la magia, un vampiro que se daba por muerto desde el año 1860, originario de Valencia, España,, fue recientemente descubierto que aun se encontraba vivo en la ciudad de Guadalajara, México, misma ciudad de donde es el mago tenebroso Flammer Actecmer curiosamente, aunque estuvo dormido durante más de 150, luego de que según los registros a los que tuvimos acceso, un grupo de muggle lo intentaran matar, sin mayor éxito que el de dejarlo dormido por tiempo indefinido. Sin embargo, luego de que el Instituto Nacional de Antropología e Historia, INAH por sus siglas en español, derrumbara el árbol que estaba haciendo de prisión, este despertara y comenzara a dar caza a ciertos grupos que eligió sin ningún tipo de motivo. Sin embargo no pasó mucho tiempo antes de que una comunidad de muggles que es apoyada directamente por el Instituto Mágico Mexicano, en una clara violación al Estatuto Internacional del Secreto, le diera caza y lo lograra capturar, donde actualmente se encuentra retenido en las instalaciones de dicha comunidad. Esto ha alertado a la comunidad mágica internacional, pues consideran que están siendo sumamente irresponsables. Por el momento, el IMM no ha dado mayores declaraciones sobre el hecho, pues lo único que han comunicado fue por parte de su vocero “Entendemos la consternación que provoca la detención del vampiro identificado como Abraham de la Guerra,  sin embargo tenemos todo bajo control.” Por su parte, el ministerio mágico ruso, el ministerio de magia inglés y el ministerio español de la magia, han exigido respuestas sobre lo que sucederá y el por qué hay muggles ayudando en estas labores tan delicadas.
Esto nos deja en una importante cuestión sobre el como nos relaciones con los muggles y el como se debe actuar en estos casos, por dicho motivo, el señor Arthur Weasley, que durante toda su vida y durante los años que fungió como miembro del ministerio de magia, fue una persona promuggle, dispuesto a mejorar las relaciones entre los magos y la comunidad no mágica.
“Con la noticia de que un vampiro fue detenido en un país americano donde, evidentemente no se está respetando el estatuto internacional del secreto, que fue decretado para escondernos de la luz pública y así mismo, protegernos de los muggles que suelen reaccionar de manera violenta a todo lo que no entienden (o eso fue lo que se nos dijo en su momento) sin embargo, esa ley fue puesta en funcionamiento el año de 1692, un año en que la comunidad no mágica aun era sumamente ignorante de muchas cosas que los magos y otros muggles bastante inteligentes, ya sabían. Sin contar que eran fervientes seguidores de religiones que todo lo que no podían entender o explicar, o simplemente fuera en contra de sus creencias, lo acusaban de brujería, de pactos con entidades malignas o cosas por el estilo, condenándolo irremediablemente a la leña para ser juzgado. Pero ahora las cosas son muy diferentes. Desde mi retiro de las actividades políticas en el ministerio de magia, me he dado el tiempo de ya no solo apreciar los inventos muggles del siglo XX, también sus estilos de vida, tecnología que han desarrollado hasta ahora (que francamente es impresionante), ideas, pensamientos y la evolución de su razonamiento, lo que me hace pensar que el estatuto es, por no decir más y sonar como un partidario del mago tenebroso Gellert Grindewald, realmente para proteger a los muggles de magos supremacistas, sin embargo, si nos diéramos la oportunidad de apreciar los inventos de la gente sin magia, desde los que son en pro de la salud y ayudar a los demás, hasta los bélicos y destructivos (por imposible que parezca, el ejército americano muggle, ruso y el mismo inglés, tienen artefactos tan poderosos que podrían acabar con toda Gran Bretaña en tan solo un parpadeo) entenderíamos que ellos pueden cuidarse de nosotros perfectamente y que no son, como muchos aún creen, un rebaño de animales salvajes. Incluso, si tuviéramos una cooperación mucho más efectiva con los muggles, podríamos lograr cosas fantásticas y sin precedentes, mejorar nuestra calidad de vida, aprender de ellos y ellos de nosotros, los gobiernos funcionarían mejor y la vida sería más placentera, por lo que, a mi consideración y lo presentaré como iniciativa dentro de los siguientes meses ante el Wizengamot para ser enviado a la Confederación Internacional de Magos, el Estatuto Internacional del Secreto debería ser retirado.
Arthur Weasley”

Flammer, cuando leyó esto, que fue publicado en todos los diarios mágicos de Europa y América, sus ojos se iluminaron de una manera tétrica y triunfante.
—Ese maldito de Weasley logró dar en el clavo, y vaya que no podría llegar en mejor momento esto—Dijo Flammer, quien se levantó e hizo aparecer una botella de hidromiel y un cigarrillo. —Esto nos pone en una posición privilegiada. Ahora, lo que haré, será hablar con este imbécil que para su propuesta sea lanzada el primero de octubre y chicos. —Actecmer nos miró a los 3 que estábamos ahí en ese momento. —El 29 de octubre por fin llegará el momento decisivo, lo que definirá el rumbo de nuestro trabajo. Seremos recordados como aquellos que por fin lograron la dominación de los magos sobre los muggles y que toda la comunidad mágica nos temiera. Ahora es cuando, amigos. La fecha fue fijada y nuestras piezas están puestas. Sólo nos queda esperar. 

jueves, 23 de marzo de 2017

Capítulo LIII; Arthur Weasley

Hubo muchas cosas que Flammer siempre hacía por su cuenta, otras veces con ayuda de manera pacífica y en algunas ocasiones, de plano la violencia era a lo que recurría, pero siempre idealizado a cumplir su objetivo, y aquella vez no fue nada diferente. Era una noche fría de diciembre de 2021. Aquella vez, sólo fuimos Hada, Flammer y yo a realizar un encargo que, según él, sería una pieza clave en el movimiento que estábamos comenzando y sólo había una persona capaz de hacer que eso fuera por buen camino, así que ahí estábamos. El año 2021 pasó tan rápido, considerando que los 3 trimestres iniciales los pasamos en el extranjero y el último en la preparación de los ejércitos que estaban a la espera de órdenes, bajo una total discreción para que ningún ministerio sospechara, fue una tarea agotadora, pero ahora llegaba, según Flam, la parte elemental, lo que haría que todo fuera más sencillo o se complicara y tuviéramos que recurrir a los antiguos métodos de Voldemort.
Estábamos sentados los tres frente a un café en la Londres muggle, esperando a alguien a Flammer citó. Se negó a darnos más explicación, o al menos a mi no me las dio, porque Hada al menos se portó de acuerdo a lo que estaba por suceder.
— ¿Seguro que vendrá?—Le pregunté al chico, quien estaba fumando con los ojos clavados al cielo.
—Por supuesto. Estoy completamente seguro que lo hará.
—Nadie puede asegurar la reacción humana, Flammer, y tú lo sabes. —Le dije, algo molesta porque ni siquiera tenía la educación de verme al hablarle.
—Mira, Bella. —Habló Hada, quien también estaba fumando. — Sí nos hemos arriesgado a venir hasta aquí, expuestos en su totalidad, con el riesgo de que nos detecte alguien, es porque tenemos la seguridad, ¿no?
—Sí, pero por eso pregunto, es una imprudencia…
— ¡Ya! Miren, ahí se ve. —Dijo Flam, señalando hacía la acera donde una cabeza con algo de cabello pelirrojo se aproximaba a nosotros. De primer momento no lo reconocí, pero al verlo, me pareció aun más extraño todo. Flammer se puso de pie, saludó de mano y le invitó a tomar asiento.
—Es una maravilla que haya aceptado venir, señor Weasley.
—Pues no creas que para mi es algo muy grato estar rodeado de delincuentes. —Dijo Arthur Weasley, un veterano de guerra, a quien los años ya le habían caído, pero aun para su edad, aun se notaba fuerte y estable.
—No es para tanto, señor, sin embargo no negaremos que hemos cometido un par de travesuras. —Flammer dio una pequeña risotada y continúo. —Pero todo ha sido por un noble objetivo, y es exactamente por lo que lo he hemos citado hoy, especialmente aquí.
— ¿Noble objetivo? Nadie ha logrado saber nunca por qué han matado de manera indiscriminada, el porqué de los ataques que hicieron a San Mungo y más cosas.
—Oh, señor Weasley, sí, no le voy a negar que eso fue una imprudencia de nuestra parte, pero ha sido para poder llegar a un objetivo en común que aseguro usted compartirá con nosotros.
—Yo jamás estaré en acuerdo con magos tenebrosos.
—No, señor Weasley. —Dijo Hada. —No somos magos tenebrosos, somos buscadores de conocimiento. —Miró a Flammer quien sonrió y ella siguió. —Verá, lo hemos hecho venir a un café muggle porque usted, como nosotros, no comparte esos prejuicios contra la comunidad no mágica. Ya no hablemos de magos y brujas nacidos de muggles, sino de gente sin poderes extraordinarios. Vea a su alrededor y podrá comprobar que esta sociedad es más avanzada de lo que los cegados ojos de la comunidad mágica quiere ver, ¿o me negará, que usted siendo funcionario del ministerio no ha notado como los demás magos ven aun como si fueran los muggles idiotas?
—Sí, en eso tiene razón, señorita Delacour, pero aún sigo sin entender que es lo que quieren.
—Verá, Señor Weasley, nosotros queremos que la comunidad mágica y muggle puedan compartir sus conocimientos mutuamente. Nosotros nos las arreglamos todo con magia, eso nos facilita todo, desde las tareas de limpieza hasta el transporte, pues tenemos escobas y transladores, pero sabía usted, por ejemplo, que una comunidad de científicos alemanes, que son personas que se dedican a la investigación de todo lo que no es mágico, ha logrado simular la aparición.
— Eso es imposible. La única forma en que se logra aparecer es mediante magia. —Afirmó el señor Weasley, quien se comenzaba a mostrar menos defensivo.
—Es verdad. —Dijo Flammer. —Lo han logrado. Yo he vivido con muggles, sé los campos que estudian y como lo lograron. No soy ningún erudito en ninguna disciplina de la ciencia, pero leo lo bastante para entenderlas, por eso sé que lo han hecho. Y si desea, puedo explicarle aun con más detalle todo eso, pero ahora concentrémonos en lo que nos reúne hoy. Verá. —Sacó la varita y levantó un encantamiento mufflito. —nosotros tenemos la idea de que los prejuicios de los muggles hacía la magia han quedado en el pasado. Ya no buscan soluciones mágicas sino prácticas. Buscan mejorar e innovar. Los muggles son más listos de lo que piensa, por eso creemos que ambas sociedades pueden convivir en armonía, dejar de escondernos, llevar una vida en conjunta, desde luego de una manera independiente cada uno, pero sí en un apoyo mutuo.
—Eso es sencillamente imposible. —Negó Arthur, con una ligera muestra de tristeza. —Para lograr eso, debe revocarse el estatuto internacional del secreto, una decisión unánime del congreso mágico internacional.
—Eso resultaría imposible, sí, si lo propusiera cualquier persona, señor. Por eso lo hemos llamado a venir hoy.
— ¿A qué se refiere?
—Verá; si cualquier mago presentara eso, lo considerarían un idiota, un traidor o un conspirador. Pero si en su lugar, ese mago es un respetado miembro de la comunidad mágica, veterano de guerra contra Riddle, arduo defensor de las buenas relaciones entre magos y muggles, así como la eliminación de leyes que favorecían a los sangre puras, siendo él mismo uno, será tomada a consideración. —Dijo Flammer y el señor Weasley saltó de la silla, haciendo que esta cayera.
— ¿Me está pidiendo que use mi nombre para promover un intento de retiro del estatuto internacional? —Gritó el señor Weasley. Flammer, permaneció sentado.
—Por favor, mantenga la calma. No es tan malo como suena. No le pido que sea sólo una imagen. Si usted acepta, señor Weasley, pasará lo siguiente; irá al Wizengamot y lo propondrá. Dada a la importancia de eso, será estudiado y usted saltará a la fama. La ley será estudiada y gracias al peso que ganará en apoyo, se hará realidad. Y con eso no buscamos afirmar una superioridad, sino despolarizas los misterios muggles y mágicos. O me dirá que jamás se ha sentido intrigado por saber cómo han logrado prosperar tanto sin magia.
—Pero es que aun así es imposible. Es simplemente inviable.
—No, no lo es. No con su ayuda. —Flammer miró al señor Weasley, quien mostraba entusiasmo y nerviosismo. Hada, sólo miraba.
—Bien… lo haré. Prestaré ayuda con la condición de que nadie sepa que ustedes están detrás de esto.
—Ande sin cuidado. —Dijo Hada. —Si alguien lo supiera, jamás lograríamos que pasara. Ahora, señor Weasley —La chica sacó una Tablet de su bolsa y explicó cómo usarla, paso a paso a Arthur. —Aquí tiene todo lo que necesita saber de como actuaremos, que es lo que buscamos para eliminar el estatuto y en que se basará para hablar. También, como un extra y gracias a una intensa investigación, le hemos dejado un par de artículos explicando como funciona un motor de combustión interna, como vuela un avión y como funciona el sistema de transportación de partículas tridimensional, o la desaparición muggle.
—Muy bien, señor Weasley, con su permiso. Fue un placer hablar con usted. —Ambos se levantaron y dieron la mano. Salimos de ahí y cuando estuvimos en un lugar prudente, desaparecimos.  

jueves, 15 de diciembre de 2016

Capítulo LII: Inicia la guerra.



Poco después de que Flammer asesinó a sus mediohermanos, me dijo que iríamos directo a donde estaba la construcción. Estaba seguro que así se solucionarían sus problemas, sin embargo tampoco lo ví muy convencido, como si supiera que podría pasar algún tipo de contratiempo, sin embargo decidí no preguntar sus conjeturas, pues se veía débil y cansado, como si esa magia que había usado lo hubieran dejado agotado, sin contar que en su tono de voz que normalmente era calmado y pausado, que ya de por sí daba miedo escucharlo hablar estando enojado, ahora era más grave y se notaba claramente que estaba ardiendo por dentro del odio, así que sólo me limité a seguirlo, pues ni volteaba a verme. Estaba murmurando cientos de cosas, ni atención me prestaba y sinceramente prefería que así fuera, no tenía deseo en lo absoluto de tener que batirme en duelo contra él si comenzaba a pensar que lo estaba retando, así que sencillamente caminamos durante un par de horas, en camino hacía donde estaban construyendo la nueva Mansión Actecmer. Revisé mi reloj y al notar que apenas eran las tres de la madrugada, supe que Flammer estaba o tratando de ganar tiempo, o sin importarle un carajo el estatuto del secreto si llegaba a hacer lo que pensaba que haría. Finalmente se detuvo, tomó mi brazo y desaparecimos, llegando al instante a donde estaba la obra, tal como se había quedado hacía apenas unas horas. Flam, quien estuvo observando todo el lugar, agarró su varita e hizo que los ladrillos salieran volando, apilándose unos tras otros, fijándose y quedando inertes unos segundos, hasta que cayeron, negándose a seguir la construcción. Escuché como Flammer crujía los dientes y un grito plenamente horroroso lleno de odio, rabia y maldad envolvió todo el ambiente, de las manos del chico estaban saliendo dos enormes llamaradas que fácil alcanzaban los 5 metros de altura y de su boca, mientras emanaba el grito, un sinfín de enormes abejas más negras que la noche comenzarona volar y a abrirse camino entre la ciudad. Cuando el gritó cesó, levantó la varita e hizo estallar en miles de pedazos los pocos avances que había, volteó a verme de reojo y apenas sí logré tocarlo, desaparecimos de nuevo. Un instante después, caí al suelo de sentón, nuevamente frente a la casa de la chica a quien mató hacía apenas unas horas. La vio con enorme desprecio y con una ráfaga de aire hizo que la puerta se abriera, encendiendo el tipo de alarma que usaban los muggles para evitar intrusos. Se escuchó un par de gritos y a dos bebés llorar, vi una sonrisa de triunfo en sus labios y subió, con completa tranquilidad, y siguiendo sus pasos, fui tras de él. Llegamos a un pasillo donde había varias puertas. Flammer abrió una por una hasta que llegó a la última, al abrirla, encontró a un hombre, abrazando a dos bebés recién nacidos, que lloraban de terror al igual que el hombre, que se puso de frente entre Flam y los que intuí eran sus hijos. Levantó su varita apuntando el sujeto, quien se quedó plantado ahí.
—Vamos, sé que la magia no puede lastimar. Estoy casado con una bruja y me ha explicado que la magia oscura a quedado olvidada. —Dijo el muggle, bastante firme pero sabiendo que el mismo dudaba de sus palabras.
—Lamento decirte que hablas con errores; En primer lugar no estás, estabas casado con una bruja, ahora es alimento de gusanos. En segundo, la magia oscura no se ha perdido, pues frente a ti tienes al mago más grande y poderoso que haya existido en este siglo y tal vez de todos los tiempos.
— ¡Mientes! Desgraciado, mientes. —El hombre abrió su gaveta y sacó un arma de fuego, apuntando directo a Flam. —Un paso más y te mataré, ¡juro que lo haré! —Se vieron fijamente a los ojos, Flammer sin bajar la varita, rio cuando el objeto empezó a derretirse hasta ser una plasta de metal fundido.
—No eres más que un simple muggle que piensa que puedes plantarte frente a un mago y salir ileso. Pero te haré un trato; Contesta por las buenas lo que quiero y te mataré sin sufrimiento, tan simple y sencillo que pensarás que sólo cerraste los ojos para dormir.
—Jamás haría lo que tú me dices. Conozco lo que haces. Sé quién eres. Mi esposa. —El hombre calló, entiendo al fin el “estabas” que Flammer le había dicho hace apenas unos momentos. —Sus hermanos… han hablado mucho de ti. No eres más que un asesino.
— Para ti soy un asesino, sin embargo te diré un secreto; he logrado que grandes magos hablen y revelen sus secretos, para después robar su última luz de ojos, ¿por qué sería diferente contigo? Sólo responde lo que quiero y morirás sin miedo, y tus hijos no sufrirán daño. Aunque claro, sin madre, tíos o familia alguna, lo mejor sería que murieran junto a ti. —Flammer soltó una débil sonrisa cuando observó el temor y súplica en los ojos de aquel muggle.
—No… No dejaré que toques a mis hijos, ni a mi.
—La valentía es un defecto que muchos llaman virtud, y no digo que hay que ser cobarde, pero muchas veces hay que saber cuándo dejar el orgullo de lado e intentar salvar a los que quieres a costa de tu vida. ¡Crucio! —Un destello rojo salió de la punta de su varita y el pobre hombre cayó al suelo, chillando de dolor, ahogado por el llorar de sus hijos quienes comenzaron a gritar nuevamente. Flammer parecía que ni me recordaba que estaba ahí, parecía divertirse de lo lindo sintiendo el sufrimiento de la persona. El grito del sujeto paró. — Y déjame decirte, querido cuñado, que eso es apenas una galleta de la cena que se aproxima si no quieres hablar.
— ¡No diré nada! —Dijo el hombre entrecortado y sumamente perturbado.
—Pensé que eras inteligente, pero cuando alguien es estúpido es inevitable. —Rio entre dientes y me vio. —Bella, mi amor, si me haces los honores. —Fijó su vista en uno de los bebés y comprendí a lo que se refería, sentí que empalidecí y mi pulso se aceleró. — ¿Puedes o no puedes? —Me preguntó, completamente frío y sin expresar emoción alguna, era como si su lado humano hubiera desaparecido por completo. Sin pensarlo saqué mi varita.
—C-cr-crucio. —Una chispa roja salió de la punta de mi varita y al momento el bebé al que apunté comenzó a llorar de una manera completamente desgarradora.
— ¿Lo ves? Hay peores torturas que la física o la mágica, por ejemplo [Incarcerous] obligarte a ver como tus hijos son sometidos a la misma maldición a la que te sometí hace un momento. —Flammer elevó unos centímetros al muggle, quien estaba atado con unas gruesas cuerdas y lloraba de impotencia. Sin embargo se vio aliviado cuando una decena de luces azules y rojas empezaron a aparecer y a detenerse frente a la casa. —Bella, ocúpate de él, no lo mates, no lo sueltes, que quede todo como está. Yo me encargaré de esto. —Apenas terminó, salió de la habitación. Observé a los ojos al pobre hombre, quien estaba pidiendo de manera silenciosa que todo terminara, estaba llorando en completo silencio y dejó escapar un grito de horror cuando se escuchó una explosión y una bola de fuego que se elevó varios metros. Unos segundos después, Flammer apareció en la habitación. —Todo está bien, todos esos entrometidos están muertos. Y esto que te sirva de lección, muggle. Si maté a más de veinte personas en apenas unos segundos, ¿qué te hace pensar que contigo será diferente? Te lo preguntaré sólo una vez; ¿esos bebés son hijos tuyos y de Anahí? —El hombre asintió débil mente, vencido y llorando. — ¿Los otros dos hermanos, Fernando y Gustavo, tenían hijos? —El muggle asintió de nuevo. — ¿Los tuyos eran los mayores? —Nuevamente la respuesta fue afirmativa. Flammer quedó en silencio un momento. —Haz hecho bien, Adolfo. No tienes culpa de nada de lo que pasará, no tenías opción. —Adolfo lo vio, entre en rábico  y lleno de temor. Flam, sólo apuntó su varita al bebé que torturé y un rayo de luz verde salió disparada, dando de lleno en el pecho del infante, quien dejó de respirar en ese momento. El muggle gritó pero no tuvo tiempo de hacer nada, pues otro rayo igual salió e impactó en la otra criatura, quien igual, como si estuviera profundamente dormida dejó de hacer ruido alguno. —Bella, encárgate de él, reúnelo con sus hijos y esposa, te esperaré afuera. El salió, vi a los ojos al hombre, quien lloroso y sin esperanza alguna, se levantó, esperando su destino.
—Mátame… Por favor, mátame. No quiero estar en este mundo si ya no tengo nada. —Su voz era de súplica total, así que en un acto de piedad, su mirada reflejó una luz verde y cayó muerto. Cuando salí estaba parado frente a la casa, el lugar estaba cubierto de autos en llamas, como si fuera zona de guerra. Flammer dio una última mirada a la casa y de la punta de su varita, un enorme cuervo de fuego salió disparado, quemando toda la finca. Tomó mi brazo y desaparecimos, nuevamente a la construcción. Hizo la prueba de los ladrillos, reconstruyó la pared que hizo volar y puso más cosas con la varita, y estos no cayeron, se mantuvieron como si llevaran pegados toda la vida. Sonrió de forma triunfal y tomó mi brazo nuevamente. —Hemos estado lejos de Inglaterra demasiado tiempo, y comienzo a extrañar a todos por allá, es hora de regresar a casa, creo que ambos lo ocupamos. —Y sin más, desaparecimos.
Cuando regresamos a Londres, fuimos hacía el departamento que tenía Flammer ahí, y patra nuestra sorpresa, Hada, Herman y Marian estaban ahí, como si nos esperaran.
—Llegan tarde. Tardaron unos días más de la cuenta, hasta pensé que deberíamos ir a buscarlos. —Dijo Hada, quien se levantó y besó a Flammer frente de mi.
—Un mago nunca llega tarde ni pronto. Llega exactamente cuándo se lo propone. —Dijo Flammer y Hada tanto como Herman rieron ante esa frase.
—De acuerdo, nuestros temores están disipados, eres realmente el Flammer Actecmer que conocimos en nuestros años de colegiales. —Habló Herman, quien estaba sentado bebiendo.
—Sabes, Flammer, cuando iniciamos esta misión estaba dudosa de que fuera un éxito, pues a veces tus planes jamás salían bien. —Se escuchó Marian, quien estaba al fondo. —Pero esta vez, todo salió a la perfección, ¿no es así Hada, Herman?
—Por supuesto, más de lo que esperaba. Hasta me enteré que Hada es mi prima, que mi familia te tiene miedo y te apoyará pues también te respeta y que hay muchas más familias enteras de magos que, aunque no tienen ni puta idea del ideal que perseguimos, nos dan el apoyo incondicional.
— ¡Excelente! Es magnífico escuchar eso. —Dijo Flammer, quien apareció una botella de cerveza y comenzó a beber.
—Por mi parte. —Mencionó Hada— Un ejército entero de los Delacour que no están ligados a esos patéticos Weasley ni Veelas, también nos respaldan, junto a unas 3 decenas de hombres lobo, otras dos de vampiros y por si fuera poco, una manada entera de centauros y de gigantes.
—No esperaba menos de ti, Hada. Siempre a la vanguardia. —Flammer sonrió de manera amorosa a la chica, haciendo que sintiera una patada de celos. — ¿Y tú, Marian? Estoy seguro que tienes buenas noticias.
—Bueno, tengo el respaldo de todo mi clan, sin contar que un centenar de dragones de todos los tipos también se han mostrado dispuestos a ayudarnos y que, para poner la cereza en el pastel, logré revertir el hechizo de unos cientos de inferis que encontré en una cueva al norte, que parece eran de Voldemort pero al morir, los hechizos dejaron de funcionar, pero ahora son fieles a nosotros.
— ¡Perfecto! Por nuestro lado —Flammer me vio. —logramos reunir un amplio apoyo de brujos y brujas americanos, así como de una gran cantidad de criaturas de todo el continente. Tenemos el ejército mágico más grande jamás visto. En poco tiempo, el ministerio probará de que estamos hechos. —Flammer bebió más, prendió un cigarrillo y siguió hablando. —Estamos a punto de ser los más grandes en la magia, tanto antigua como moderna. Ya no sólo es por la dominación del mundo mágico y, por primera vez desde que comenzamos nuestra campaña, el cubrirnos de oro, ahora hay más intereses de por medio; dominar a los magos y muggle por igual. —Todos los vimos, sin embargo Herman, Hada y Marian rieron, levantaron cada uno las botellas que tenían y brindaron. — ¡Por la magia! —Gritaron todos. Tal vez, en ese momento, debí entender que estaba cometiendo el mayor error de mi vida, que todo acabaría en algún momento y que lo más probable era que mal; Acababa de ver a Flammer asesinar a sangre fría a dos bebés, ese debió ser mi límite, pero quise saber cual era el suyo, pero después entendí que no lo había. Parecía que ese horrocrux que creó sólo consumió el poco humano que aun conservaba.