martes, 11 de julio de 2017

Capítulo LXVII; Nuevas ideas.

Llegamos a una casa a orillas de la playa. La vista era hermosa y el viento salado nos dejaba una agradable sensación. Aunque si bien, era considerablemente pequeña, pero aun así tenía el espacio necesario para los fines necesarios. Primero llegué yo y al notar que nadie estaba, comencé a preparar lo que iba a necesitarse para lo que se venía venir. Apenas había hecho aparecer un paquete de cigarrillos cuando un crack anunció la llegada de Marian y Flammer, cada quien con un chico que no estaba con nosotros al inicio del ataque. Uno era de cabello negro y de ojos verdes, el otro rubio, de nariz afilada y ojos grises. Bien podría decirse que eran Harry Potter y Draco Malfoy durante sus años de estudiantes, sin embargo eso había ocurrido hace tantos años que simplemente era imposible, pero aun así, muchos consideraron que secuestrar a Albus Potter y Scorpius Malfoy directamente de Hogwarts también lo sería, y aquí estaban, en la vieja casa que en un tiempo le perteneció a Bill y Fleur Weasley. Marian y Flammer apuntando con sus varitas las espaldas de los chicos los hicieron entrar y antes de cerrar la puerta, otro sonido como si de un disparo se tratara, llegó Herman y Hada, quienes venían tranquilos. En cuanto todos estuvieron, entre Delacour, DuMort y yo comenzamos a poner hechizos de protección para que nadie nos interrumpiera, pues Flam aseguró que sólo sería cuestión de tiempo antes de tener a todo el ministerio de magia encima.
La habitación principal estaba vacía de muebles, salvo por una pequeña mesa, dos sillas y una lámpara de electricidad que servía para iluminar el lugar, donde estaban sentados el hijo de Potter y Malfoy, detrás estaban Herman y Marian, cuidado que los chicos no intentaran nada idiota. Flammer y Hada estaban parados detrás de la mesa, frente a ellos con un cigarro cada quien observándolos sin decir nada. Y yo estaba de espaldas a la puerta, observando todo y con la varita empuñada para el momento que se ocupara. Los pobres muchachos tenían una cara de miedo y preocupación tal que incluso daba lástima verlos. Después de un largo y excesivo silencio, Flammer dejó escapar una larga bocanada de humo y finalmente habló.
—Son pocos los que respetan a un silencio. Este es incluso más poderoso que las palabras, claro, sí es usado de manera correcta. Hace que todo sea una sorpresa y que nadie espere lo que pasará después. He mantenido silencio durante muchos años, dejando que hablen de mi, que me tomen como un mago tenebroso, como un alborotador o como más cosas, pero no. Chicos, los he traído solo por una razón y antes de que se orinen en sus pantalones, matarlos no está en mis planes. Sólo quiero hablar con ustedes, entender un poco más de lo que ustedes piensan. —Flammer cayó un momento, volvió a fumar y al ver que no tuvo respuesta, simplemente siguió. —Ambos son Slytherin. Uno se veía venir, pero sin duda, el otro fue una sorpresa para todo el mundo. El hijo de Harry Potter un Slytherin, rompiendo la tradición de la familia. —Noté como el chico hacía una cara de malestar cuando le decían “hijo de Harry Potter” —Y un Malfoy en Slytherin, forjando su camino para ser el siguiente heredero de la Gran Fortuna de la Noble casa de sangre pura. Sin embargo, ¿ambos quieren eso?  Porque esa cara de Potter delata que no… Yo te conozco, Albus; el hijo de en medio, la peor posición en una familia. La sombra del mayor pero el ejemplo de la menor, ¿Qué fastidio no? Saber que no importa lo que hagas, siempre habrá un punto de comparación “Tu hermano jamás hizo eso… Tu hermana, siendo más chiquita ya pudo hacer aquello” un fastidio de verdad, ¿no? Y bueno, un hijo único no se queda atrás. Pero para ti, Scorpius es peor aún; estigmatizado por un padre que fue mortífago y aun mantiene esa marca en su brazo tan negra como el día que se la hizo. Una madre déspota que no duda en usar la influencia que el apellido de tu familia le trajo, el derroche que dinero en tiendas tanto mágicas como muggles, y luego llegar a envenenar tu mente sobre ideas supremacistas pro mágicas. Un padre despreocupado que casi nunca vez, una madre que no te quiere. Bueno, en otras palabras, es a lo que podría decir tener una vida de mierda. Y ambos lo saben. Potter está buscando reivindicarse, demostrar que no es su padre y que no debe seguir sus pasos y Malfoy que puede ser mejor que toda su familia, que no por llevar ese apellido debe estar estigmatizado. —Soltó una ligera sonrisa, y prendió otro cigarrillo viéndolos a los ojos. —Y yo los puedo ayudar. Tal vez no lo crean, pero en algún momento, antes de llegar a Hogwarts, también me sentí así; crecí en un orfanato muggle y créanme cuando les digo que los de aquí son una mansión comparados a los de donde soy. Irrelevante, sin poder destacar por la falta de oportunidades, que no importa que tanto labres el camino para resaltar, jamás podrás hacerlo. Sin embargo cuando pisé Hogwarts fue como pones un pez al agua. Me desenvolví tan rápido aquí, conseguí amigos tan rápido que aun siguen a mi lado, a pesar de todo, y pueden verlos, están parados aquí. Destaqué, de la forma no ortodoxa, pero desde ese momento muchos de mis compañeros de generación entendieron una cosa; mientras estuvieran de mi lado, nada les pasaría. Decir que soy el mejor mago de la historia sería exageración, ha habido mucho mejores que yo, pero no poderosos. Aquí estemos tal vez los más poderosos de nuestra época, y de todo el siglo XX, y cuyos objetivos son aún más nobles que ninguno otro que jamás se haya visto.
—No importa como quieras maquillarlo, Flammer. —Habló por primera vez Albus Potter, en quien se le veía el temor muy fácilmente. —Todos sabemos lo que eres, un mago oscuro, peligroso e iracundo, incluso como diría mi hermano, fanático de Tom Riddle.
—No, muchacho, estás muy alejado de todo lo que soy. Y no sólo pasa entre nuestra gente, incluso entre muggles, a los genios incomprendidos los tratan de herejes, locos o simplemente peligrosos. Isaac Newton, un famoso mestizo del que nuestros libros casi nunca lo mencionan por haber dado tanto a la ciencia muggle, muchas veces fue visto como un loco por sus ideas revolucionarias a su edad. Leonardo Da Vinci, un inventor muggle italiano, lo consideraban un loco por sus avances tan importantes en las ciencias médicas. Albert Einstein, Galileo Galilei, Nikola Tesla. No soy el primero y ni el último, pero sí el más importante para la sociedad mundial. Y por eso los traje, porque necesito gente entregada, que no le tema al éxito ni a lo gloria propia. Lo que les voy a mostrar cambiará su forma de ver la magia para siempre, pues durante este año lo hemos estado perfeccionando, y podrán observar una cosa; la magia oscura no existe, si es que toda la magia la dominas y manejas igual.
—Mi padre me dijo que eres como Gallert Grindelwald, sólo buscas posicionarte como el líder en una revolución sin sentido. Un fanático que va contra los muggles. —Gritó Malfoy, quien mantenía el temple, pero aún así se mostraba intimidado.
—Bueno, tu padre más que nadie se alegraría si eso pasara, pero no, nuevamente, no soy ni como Riddle ni Grindelwald, no busco imponer a los magos sobre los muggles, ni viceversa, sino un equilibrio entre ambas sociedades, donde podamos ayudarnos mutuamente y beneficiarnos los unos de los otros. Verán, durante cientos de años, nuestros congéneres han considerado a los muggles poco más que bestias, alejándose de su vida y sociedad, pero odiándolos por obligarnos a escondernos. Sin embargo hay dos puntos sobre el Estatuto Internacional del Secreto que suelen ser tomados a cuenta. Uno reza que fue creado para protegernos, ¿pero de qué? No somos más cantidad que las personas sin magia, pero desde luego uno solo de nosotros puede luchar incluso contra 100 de ellos, obviamente si es hábil con la varita. Y la otra es que fue para protegerlos a ellos, ¿de nosotros? No, cuando se fundó el estatuto, incluso los magos de sangre pura estuvieron en desacuerdo, porque tenían fuertes nexos con las familias más ricas y acaudaladas de la sociedad muggle, lo que nos pone de nuevo en una pregunta; ¿para que lo hicimos? Honestamente considero que fue sólo para crear un distanciamiento, una ignorancia sobre la otra sociedad y el caso de lo muggles, un total desconocimiento sobre nosotros y más allá, poder hacer nacer un sentimiento anti magia o anti nomagia que es enfermizo. Sin embargo, al igual que muchas cosas, como el café y la leche, la piña y la pizza, los Slytherin en una familia de Gryffindor o los Slytherin que ven por sus amigos antes que ellos, rodeados de egoístas, las cosas más diferentes pueden ser juntadas y dar buenos resultados. Ahora quiero que observen con atención, pues verán lo que digo. —Flammer tomó su varita y dio un paso atrás y con hábil movimiento, apuntó a la lámpara eléctrica que estaba encendida haciendo que la luz saliera en forma de esfera luminosa que en poco menos de dos segundos se convirtió en un rayo azul que estaba causando una luz incesante en todo el salón, moviéndose como serpiente pero perfectamente controlada. —Esto, chicos, es energía eléctrica, manipulada con magia. Esta no es muy poderosa, más que nada porque viene de energía solar almacenada, sin embargo es lo suficientemente poderosa para golpear a uno de ustedes y matarlos, haciendo una marca en su cuerpo y hacerlo pasar como una muerte por descarga eléctrica, o por la mala suerte de que te caiga un rayo. Sin embargo, gracias a esto he logrado crear especies nuevas, mejoradas y jamás imaginadas. Humanos que superan los límites permitidos naturalmente, gigantes con inteligencia humana, trolls con la habilidad de escupir fuego y demás. Lo crean o no, pero hemos logrado algo que ningún mago podría haber hecho más que imaginar. Y lo mejor de todo, podemos compartir estos avances mágicos y científicos con los muggles, ser una sociedad perfectamente equilibrada.
—Eso es imposible. Para empezar, el ministerio regula toda creación de bestias nuevas y en segundo, para lograr lo que dice, primero debería haber una reforma en la ley mágica mundial.
— ¡Exacto! Pero eso sólo lo hace más divertido. Pues el estatuto está por ser eliminado. Los magos hemos madurado, los muggles han crecido y entendido que hay cosas más allá de su entendimiento pero que están deseosos de conocer, estudiar y comprender. De nosotros depende ayudarlos.
 La plática siguió durante horas más, prolongándose durante toda la madrugada. A la mañana siguiente, Flammer continuó explicando sus planes, mostrando su magia y sus métodos. Para el día de Halloween, los aturdió y dejó en Charles Statue, donde fueron localizados un par de horas después. Sin embargo, eso no detuvo el reguero de pólvora que se hizo; El día 2 de noviembre del año 2022 se realizó la votación definitiva, que dio la vuelta a todo el mundo mágico y que para la navidad de ese mismo año, ya era un hecho; el Estatuto Internacional del Secreto había sido revocado, dando por primera vez en mucho, mucho tiempo, la posibilidad de ser parte de una sola comunidad. Pero lo que se vio como un avance hacía un nuevo panorama, nuevas ideas y una ilustración intelectual, pasó a no ser más que la piedra que desencadenó la avalancha que estaba por venir.  

domingo, 2 de julio de 2017

Capítulo LVI: La batalla de Hogwarts.

La serpiente que se formó en el cielo, se convirtió en una enorme masa de fuego manteniendo su forma de reptil, la cual voló directo hacía las protecciones mágicas que tenía el castillo chocando fuertemente y causando un retumbo ensordecedor que hizo a todos empuñar más fuertes nuestras varitas esperando el siguiente ataque, sin embargo, como si de un material infinito se tratara, el fuego en vez de extinguirse, siguió durante un minuto más. Flammer, quien mantenía la varita en alto, orquestando el movimiento de su hechizo, la hizo girar dos veces sobre su cabeza, la dejó estática apuntando al cielo y de un golpe seco la bajó, haciendo que el fuego se elevara y nuevamente se estrellara contra el escudo de la escuela, hasta que un sonido similar al de un vidrio roto se escuchó por todos lados y la primera línea de defensa del castillo quedó destruida.
—Conocen su trabajo. —Se escuchó la voz de Flammer resonar en el lugar. —Empiecen.
Yo iba junto a Flammer y un pequeño grupo de 10 dementores. Realmente el único objetivo de estos seres era que nadie se nos acercara más de lo debido, pues teníamos un solo objetivo ante tal asedio; secuestrar a Albus Potter y Scorpius Malfoy. Flammer nos había dicho que era de vital importancia hacer que una de las familias de sangre pura más respetable se viera víctima de la guerra en la que no quisieron participar y a su vez se vieran involucrados por parte de las generaciones más jóvenes, así generaría empatía por parte de la sociedad y apoyo de las víctimas. Y pensaba lo mismo sobre el hijo de los Potter; sería un golpe directo a su credibilidad si su hijo menor, un Slytherin se unía a uno de los magos tenebrosos más peligrosos de todos los tiempos. Era por eso que entre él y yo, iríamos por sus hijos a la sala común de la que fue nuestra casa. Gracias a que atacamos de una manera completamente desprevenida, no los pudieron evacuar en su totalidad. Así, entramos a través de la reja con cerdos alados a los lados, directo hacía el castillo. A nuestro paso, no nos topamos con resistencia ahí, sino un sinfín de hechizos y maldiciones que nos caían los cuales Flammer, a la cabeza, los bloqueaba con una facilidad asombrosa, siendo que eran directo de varios profesores y alumnos mayores.
—Marian, cuando pasemos el patio, sería buena idea de que uses esa asombrosa herencia tuya para avanzar más rápido e irnos antes de lo planeado.
—Sería mejor al llegar a las mazmorras. Podremos ahorrar más tiempo así.
—Sí lo pensé, pero puede que hayan armado algo decente en el acueducto o en el patio principal, por eso es preferible ahí. En todo caso, y de que no haya nada, en las mazmorras sí sería mejor.
—De acuerdo—Le contesté a Flammer, quien con un ágil movimiento de la varita, aturdió a varios estudiantes de 7mo y 6to curso, dejándolos tendidos en el suelo y pasando encima de ellos mientras 3 dementores se lanzaron directo a sus caras. Seguimos caminando, seguidos ahora por 7 de esas horrendas criaturas y un momento después, se volvieron a unir las otras 3. Cuando llegamos al patio principal, una enorme comitiva estaba ahí, entre alumnos, profesores y aurores recién llegados por parte del ministerio, quienes comenzaron a atacarnos. Con un patronus en forma de rinoceronte, salió de la barricada que se levantaba defendiendo el castillo y todos los dementores se alejaron, dejándome a mi y a Flammer solos, espalda contra espalda deteniendo y desviando hechizos.
—Marian, rápido, ve al punto asignado, yo te alcanzaré en un momento más, quiero encargarme de ellos personalmente.
—De acuerdo, te veré ahí en un rato más. —Con un grito, una llamarada de fuego salió de mi boca, haciendo retroceder a los defensores, logrando colarme tras sus filas e ir hacia donde se me había dicho. Durante mi camino y viendo de manera rápida hacia atrás, vi como Actecmer lanzaba un rayo verde que se estrelló directo en un auror y otro negro que dio en el pecho del profesor de Estudios Muggles a quien no conocía. Cuando volví la vista enfrente, un grupo de estudiantes, trató de detenerme, sin embargo con un encantamiento escudo hice rebotar sus hechizos y cayeron inconscientes. Seguí corriendo hasta llegar a la mazmorra donde el silencio era total, hasta toparme frente a la entrada de la sala común. Me quedé parada, pensando en cual podría ser la contraseña cuando llegó Flammer con un pequeño rasguño y la túnica rota.
—Ese Longbotton es más diestro de lo que esperaba, a él le debo rasguño, pero bueno, ya no darán problemas por ahora. Y bien, ¿qué esperas?
— ¿Recuerdas lo que nos dijeron? Que si entrabamos por la fuerza a la sala común sería un simple armario de escobas. Bueno, no tenemos la contraseña y no podemos arriesgarnos.
— ¡Diablos! Es verdad… Bueno, normalmente las contraseñas tienen que ver con cosas relacionadas meramente a la magia… veamos…. Dragón, sangre de dragón, sangre limpia, pureza, basilisco, sagrados veintiocho…—Cuando pronunció la última frase, se materializó la entrada a nuestra sala común. Me sonrió y ambos entramos. Estaba llena de estudiantes que se mantenían a la expectativa de lo que ocurría afuera y al vernos pasar, comprendieron que no iban ganando ellos. — ¿Dónde está Malfoy y Potter? —Preguntó autoritariamente Flammer, sin embargo, gracias a los chillidos de los asustados estudiantes, no obtuvo respuesta alguna. Con la varita en alto y con calma en su rostro, hizo aparecer dos gruesas serpientes que se enrollaron alrededor de un joven de primer año. —Hagan fácil esto. No tengo ningún problema en matarlos de uno en uno, así que respondan, ¿dónde está Malfoy y Potter?
—Subieron… —Contestó una chica rubia de quinto año que dejaba relucir en el pecho la insignia de prefecto.
— ¿Ah así? ¿Y a dónde subieron? —Las serpientes se quitaron del niño y fueron directo a la chica, repitiendo de lo mismo de hacía unos segundos.
— ¡Fueron al Gran Comedor! —Gritó un chico que parecía ser de 3er grado. —Los escuché cuando dijeron que irían a ser parte de la defensa del castillo. Subieron junto a otros 20 alumnos de 7mo grado. —El chico, muerto de miedo, se mantuvo firme mientras Flammer caminaba hacia él. El niño no cambió su postura.
—Eres inteligente por decir la verdad. Y tu información se agradece demasiado, ¿cuál es tu nombre?
—Steve Bones.
— ¿Bones? Vaya, y yo que pensaba que se habían acabado. Bien, Steve, cuando finalices tu educación, ven a buscarme, estoy seguro que habrá un buen puesto para ti en nuestras filas. —Flammer le sonrió y se dio la vuelta. Ambos salimos directo al Gran Comedor, donde se estaba desarrollando una cruenta guerra. Herman, Bella y Hada luchaban junto a sus soldados, cada quien desde su flanco. Yo me uní a la lucha, pues supe que Flam iría directo a buscar a los chicos, y así lo hizo; comenzó a andar entre todos, mientras las maldiciones iban y venían sin ton ni son entre los alumnos y nuestros seguidores. Así estuvimos un buen rato hasta que un cuervo de fuego voló por todo el salón, de cuyo pico salía la voz de Actecmer.
—Cumplido. Regresen. —dicho esto, Hada, cuyas alas había extendido y estaba abatiendo para repeler hechizos, protegió la retirada total de nuestras fuerzas quienes corrían para salir de los terrenos de Hogwarts y desaparecer sin más. Cuando llegamos todos, Flammer quien nos estaba esperando de pie a dos chicos enredados en serpientes, uno rubio y el otro de cabello negro, nos sonrió y desapareció, dejando detrás de él, un castillo con varios pedazos caídos y una ruina impresionante. 

miércoles, 7 de junio de 2017

Capítulo LV: Octubre oscuro

Finalmente llegó octubre, y con él un viento helado, mayor que el del año pasado. Todos estábamos en una completa tensión, pues durante los primeros 10 días del mes, Flammer y Hada, quienes eran los líderes principales del movimiento que estábamos haciendo, estuvieron contando las fuerzas de combate que teníamos, desde magos hasta gigantes, vampiros y hombres lobo, inferis y duendes, trolls y acromantulas, dementores y una manada de centauros que logramos convencer de nuestra causa. También nos hicimos de la ayuda de Vladimir Korkavane, un mago tenebroso ruso que durante el año 2021, que aun cuando no era rival para nosotros, tenía una gran capacidad de convencimiento y como la comunidad mágica de Rusia estaba enojada por una modificación que les prohibía cualquier tipo de relación con muggles, aprovechó eso para que se le unieran y dar un golpe de Estado al ministerio por medio de la magia oscura, sin embargo fue rechazado varias veces en sus ataques, por lo que aceptó unirse a Flammer pues estaba seguro que compartiendo los ideales, lograría que su causa tuviera efecto, sin embargo sabíamos que sólo era un desechable. Así pues, con el ejército mágico más grande de Gran Bretaña desde los tiempos de Lord Voldemort, comenzamos a planear la estrategia desde la mansión de los DuMort en Alemania.
—Muy bien, chicos. —Dijo Flammer, quien en una pizarra blanca tenía un sinfín de anotaciones, números, líneas, flechas y demás garabatos que se movían por todos lados y en una mesa que estaba justo en medio de la habitación, una maqueta de Hogwarts, la cual tenía pequeñas figuras animadas que igual, representaban lo que haríamos y el cómo. —Ya tenemos todo planeado, pero igual, vamos a repasar esto porque desde luego, no quiero errores. Así que veamos, Marian, ¿Cuándo la protección mágica caiga, gracias al factor sorpresa, tú y yo iremos directo a donde y apoyados por quienes? —Dijo Flammer, quien con su dedo, lanzó una pequeña coleta de fuego que se puso sobre su cabeza, garabateando sin sentido.
—Iremos por la entrada principal directo a la sala común de Slytherin, apoyados por un grupo de 10 dementores. Con eso será más que suficiente para hacer esto rápido. —Dijo la chica, muy segura de sí, lanzando un soplido pequeño que hizo al fuego crecer.
—Excelente. Ahora, Hada y Bella, ¿Por dónde atacaran ustedes y como procederán una vez que la barrera esté sin fuerzas? —La llama pasó a nuestras cabezas, dividida en dos.
—Por el puente y Bella por las inmediaciones del bosque prohibido, y una vez ambas dentro, junto a nuestro destacamento de 50 magos cada una, iremos al patio principal para acabar con la resistencia que se pondrá.
—Excelente, excelente. —Sonrío Flammer de nuevo, haciendo que la llama se volviera más viva. —Ahora, Herman, ¿cómo harás para retener tanto tiempo como sea posible hasta que te avisemos que cumplimos el objetivo?
—Vaya, esa es fácil. Usaré a mi batallón de magos y hombres lobo para mantener a raya a todos los defensores, teniendo como principal objetivo a los profesores y alumnos mayores. —Contestó Herman, haciendo que la llama que estaba sobre él, se hiciera más grande, se pintara de verde y explotara suavemente sin dejar rastro de que estuvo ahí.
—Magnífico, de verdad que no esperaba menos de ustedes. Pero ahora, quiero que comprendan que una vez hecho esto, no hay vuelta de hoja. Mañana Arthur va a presentar su propuesta a la ley de quitar el estatuto al secreto. Usando eso y los resultados de Hogwarts, vamos a ejercer presión para que sea retirado de una vez por todas y comenzar el plan real de una vez por todas. En cuanto la comunidad mágica se entere de este hecho, seremos marcados como enemigos públicos y así mismo, magos tenebrosos. ¿Siguen adelante aun cuando saben el riesgo que tenemos? —Preguntó Flammer, sirviendo una copa de whisky. Todos quedamos en silencio, hasta que Hada habló.
—Flammer, cuando nos conocimos en nuestros tiempos de estudiantes, estuve segura que sería una amistad larga y duradera y conforme pasaron los años en el colegio e íbamos haciendo nuevas experiencias, eso se reafirmó. Hoy en día, somos los magos más jóvenes y con mayor influencia que jamás se haya visto en el mundo mágico. Hemos maquilado un plan tan perfecto que nos logrará no solo hacernos del control del mundo mágico, sino del muggle también. No queremos dar vuelta de hoja y retroceder, sino acabar con este libro y comenzar a escribir el nuevo, donde nuestros nombres sean protagonistas.
—Exacto—Continuó Herman, quien se levantó también. —Durante nuestro primer día, cuando te conocí y supimos más acerca de donde venías, supe, que estábamos destinados a grandes cosas. Nunca pensé que estaríamos envueltos en la magia tenebrosa, pero vamos, esto nos ha abierto más puertas y ramas del conocimiento que ninguna otra. Así que firmes, sin detenernos y adelante.
—Yo sé, Flam, que aunque somos grandes amigos, nunca nos hemos entendido del todo bien, y aun así hemos logrado llegar hasta aquí. —Dijo Marian, quien siguió sentada con una copa de vino. —Y ahora es hora de que todos nos revindiquemos en un mundo que es nuestro y se nos fue arrebatado. El mundo mágico conocerá de una vez por todas y no sólo los simulacros anteriores, como lo fue Grindelwald y Riddle, lo que es en verdad, la aparición de magos de talla mundial. —Marian en ese momento se puso de pie, sin dejar su copa que aun no terminaba y todos hicimos lo mismo.
—Entonces, amigos; hoy es el día que comienza la reivindicación del mundo mágico. Hoy, 10 de octubre, será recordado como el día en que inició la transformación de nuestro mundo. —Flammer levantó la voz y al terminar de hablar, todos brindaron y fueron a Inglaterra.
Usando poción multijugos, entraron al ministerio de magia, hasta el salón en el último piso donde una gran rueda de prensa estaba ahí, los miembros del Wizengamot, la directora de Hogwarts, representantes del Consejo Internacional de Magos y los ministros mágicos de cada país y sus homólogos. La conferencia iniciaría a las 10 de la mañana, y era realmente un ambiente tenso. Los reporteros estaban listos para comenzar a hacer fotos, escribir, tomar notas. Los políticos para debatir y oponerse o apoyar. Realmente era una guerra peleada desde las tribunas y con túnica de gala. Flammer, Herman, Hada y Marian se hicieron pasar por reporteros de diarios británicos, españoles, franceses y americanos. Finalmente, la hora llegó. Cuando Iza Natgar, la Jefe de Magos del Wizengamot salió, el silencio se hizo casi al momento.
—Magos y brujas de todo el mundo, bienvenidos a Londres. Hoy, por petición especial de uno de nuestros exempleados que más han aportado a este ministerio, galardonado con la Orden de Merlin, Primera Clase, veterano de guerra y activista por los derechos de todos los magos y por la mejoría de las relaciones entre magos y persona son mágicas, el Señor Arthur Weasley, hemos convocado esta reunión internacional para discutir un tema que será expuesto a continuación. Señor Weasley, adelante. —Arthur Weasley se levantó, vestido con una bonita túnica negra, dio las gracias a Natgar, quien tomó su asiento, dejando el podio completamente libre para el orador.
—Comunidad Mágica Internacional, como ya ha dicho la Jefa de Magos del Wizengamot, soy una persona que durante toda mi vida ha luchado por la eliminación de los estigmas hacía los magos, pues al menos aquí en Londres, hasta la caída del mago tenebroso Tom Riddle, los hechiceros y brujas nacidos de muggles eran tratados con una evidente discriminación, y peor aún, la comunidad no mágica, que ninguna culpa tenía sobre los problemas de aquí, fue perseguida en más de una ocasión por los magos tenebrosos que han pensado en la supremacía que ellos creen que existe. Pasó en 1863, en 1945, en 1970 y nuevamente en 1996, y hoy en día estamos en peligro de que ocurra de nuevo. Como sabrán, estamos bajo la amenaza de un mago llamado Flammer Actecmer, descendiente directo de una de las familias mágicas americanas más antiguas que hay, ayudado por otra hija de magos e incluso uno de ellos, un antiguo partidario de Riddle, Hada Delacour. Dos colaboradores más, que según nuestras fuentes, también tienen un linaje mágico, lo que no hace más que reforzar mi teoría, el argumento de hoy; los magos estamos siendo depredadores cuando alguna vez fuimos depredados. Y eso, es algo inaceptable, pues ningún humano o ser viviente tiene derecho a quitarle la vida a otro sólo porque no le agrada, comparte ideas o la magia. Esto, me ha hecho pensar y considerar que el Estatuto Internacional del Secreto, actualmente, más que protegernos de los indebidos ojos muggles, es para protegerlos a ellos de nosotros mismos. Pero ha sido tantas veces dañado, violado y usado incorrectamente que realmente nos hace pensar que es usado para que nosotros podamos hacer daño a la población no mágica sin que ellos puedan defenderse, considerándolos inferiores, como si fueran niños pequeños que necesitan ayuda y ser cuidados a cada cosa que hacen. Por eso me presenté aquí, para poder tomar acciones políticas reales que nos ayuden a progresar con ayuda conjunta de magos y muggles. Todos vivimos donde mismo y una casa unida es más productiva que una individual. El Estatuto Internacional del Secreto debe ser eliminado…— El discurso siguió un par de minutos más y cuando finalmente acabó, el silencio sólo duró unos segundos antes de que todos entraran en un profundo debate, sobre si tenía razón en pedir eso, era descabellado, estaba corrompido por los magos tenebrosos o mil razones más. Sin embargo, el punto clave llegó cuando los demás países acordaron que harían una votación el día 5 de noviembre, tiempo más que suficiente para que cada comitiva internacional pudiera pensarlo y analizar que era mejor para todos. Así pues, el día 10 de octubre, se marcó como, según Flammer, el día que se hizo historia. Arthur Weasley sería recordado durante el resto de su vida como el principal promotor de una pacífica convivencia entre muggles y magos y nosotros pasaríamos a la historia como los magos tenebrosos más poderosos y peligrosos de todos los tiempos.   
Cuando llegó el día 29 de octubre, todos estábamos preparados para lo que vendría, era el día más esperado por Flammer desde hacía muchos años. Un día que según el, demostraría a toda la comunidad mágica que no estaba jugando. Que buscábamos el poder y que nada nos impediría hacernos con él. Así pues, para las 13:30 de la tarde, cada quien estaba con sus tropas. A mi me tocó liderar a un grupo de 50 magos, los cuales estaban esperando con ansias, pues las promesas que se les hicieron de un mundo donde podrían ganar dinero en cantidades obscenas los atrajo más que cualquier otra cosa. Mientras nos preparábamos, Flammer se reunió más de dos veces con cada uno durante el resto de la tarde hasta que finalmente se dio la hora esperada. A las 17:30 comenzamos nuestra avanzada desde Hogsmade hacía el Colegio. Íbamos formados en batallones completamente en orden. Desde luego, los habitantes vieron que algo no estaba bien y sin importar los esfuerzos que hicieron para detenernos, como Flammer  dijo que harían, con unos movimientos de varita fueron más que suficiente para acabar con esa pequeña resistencia. Así, al dar las 18:30, el Castillo de Hogwarts estaba frente a nosotros. Cada quien tomó la posición antes planeada y las instrucciones eran que comenzaríamos el ataque hasta la señal que Flammer y Hada nos darían. Podíamos ver a los estudiantes corriendo a las salas comunes para esconderse y ocultarse, a los mayores prepararse para lo que sabían era un asedio directo y a la Directora Raven Gratulls desde la torre de astronomía, lanzar un patronus el cual desapareció. Y en ese momento, un rayo de luz verde se elevó hacía el cielo, explotando en un as de luces formando una serpiente que cruzó el cielo. La batalla había comenzado. 

viernes, 26 de mayo de 2017

Capítulo LIV: Abril-Octubre.

Después de la charla con Arthur Weasley, no tuvimos muchas más noticias, ya que Flammer nos dijo que esperaría hasta octubre para poder proceder con la intención de revocar el estatuto internacional del secreto, así que desde la plática hasta el mes de abril, no hicimos más que practicar nuestra magia y juntar más aliados en Gran Bretaña, entre gigantes, hombres lobo, a mi Flam me mandó a Bulgaria y Bélgica a encontrarme con una colonia de vampiros para pedir el apoyo también. Hada y Herman habían viajado a Rusia para buscar a un mago tenebroso que había surgido en Moscú y ofrecerle el unirse a nosotros. Por su lado, Marian fue hacía Alemania, a encontrarse con la familia de Herman para ratificar que el apoyo debía seguir y para estrechar lazos con su familia política. Flammer, por su parte, estuvo ideando el plan perfecto para que el estatuto fuera retirado de una manera política y sin hacer presión violenta, y sobre todo, estuvo viendo todos los ángulos posibles para que el Señor Weasley pudiera hacer el discurso sin que sonara que estaba apoyando causas perseguidas por la ley. Y cuando menos lo esperábamos, se dieron las circunstancias idóneas para poder lograr aquello.
El día 22 de abril, lo recuerdo perfectamente. Hada y Herman, regresaron pero no para informar que habían logrado que Vladimir Korkavane se uniera a nosotros, eso sería apenas una semana después, sino para mostrarle la prensa mágica rusa, ucraniana e inglesa, que hablaban de lo mismo sin duda alguna. Aún recuerdo palabra por palabra lo que aquella nota decía, la reacción de todos y el cómo planearon todo a partir de ahí.
MUGGLES DETIENEN A UN VAMPIRO
En un hecho insólito y sin precedentes en la historia moderna de la magia, un vampiro que se daba por muerto desde el año 1860, originario de Valencia, España,, fue recientemente descubierto que aun se encontraba vivo en la ciudad de Guadalajara, México, misma ciudad de donde es el mago tenebroso Flammer Actecmer curiosamente, aunque estuvo dormido durante más de 150, luego de que según los registros a los que tuvimos acceso, un grupo de muggle lo intentaran matar, sin mayor éxito que el de dejarlo dormido por tiempo indefinido. Sin embargo, luego de que el Instituto Nacional de Antropología e Historia, INAH por sus siglas en español, derrumbara el árbol que estaba haciendo de prisión, este despertara y comenzara a dar caza a ciertos grupos que eligió sin ningún tipo de motivo. Sin embargo no pasó mucho tiempo antes de que una comunidad de muggles que es apoyada directamente por el Instituto Mágico Mexicano, en una clara violación al Estatuto Internacional del Secreto, le diera caza y lo lograra capturar, donde actualmente se encuentra retenido en las instalaciones de dicha comunidad. Esto ha alertado a la comunidad mágica internacional, pues consideran que están siendo sumamente irresponsables. Por el momento, el IMM no ha dado mayores declaraciones sobre el hecho, pues lo único que han comunicado fue por parte de su vocero “Entendemos la consternación que provoca la detención del vampiro identificado como Abraham de la Guerra,  sin embargo tenemos todo bajo control.” Por su parte, el ministerio mágico ruso, el ministerio de magia inglés y el ministerio español de la magia, han exigido respuestas sobre lo que sucederá y el por qué hay muggles ayudando en estas labores tan delicadas.
Esto nos deja en una importante cuestión sobre el como nos relaciones con los muggles y el como se debe actuar en estos casos, por dicho motivo, el señor Arthur Weasley, que durante toda su vida y durante los años que fungió como miembro del ministerio de magia, fue una persona promuggle, dispuesto a mejorar las relaciones entre los magos y la comunidad no mágica.
“Con la noticia de que un vampiro fue detenido en un país americano donde, evidentemente no se está respetando el estatuto internacional del secreto, que fue decretado para escondernos de la luz pública y así mismo, protegernos de los muggles que suelen reaccionar de manera violenta a todo lo que no entienden (o eso fue lo que se nos dijo en su momento) sin embargo, esa ley fue puesta en funcionamiento el año de 1692, un año en que la comunidad no mágica aun era sumamente ignorante de muchas cosas que los magos y otros muggles bastante inteligentes, ya sabían. Sin contar que eran fervientes seguidores de religiones que todo lo que no podían entender o explicar, o simplemente fuera en contra de sus creencias, lo acusaban de brujería, de pactos con entidades malignas o cosas por el estilo, condenándolo irremediablemente a la leña para ser juzgado. Pero ahora las cosas son muy diferentes. Desde mi retiro de las actividades políticas en el ministerio de magia, me he dado el tiempo de ya no solo apreciar los inventos muggles del siglo XX, también sus estilos de vida, tecnología que han desarrollado hasta ahora (que francamente es impresionante), ideas, pensamientos y la evolución de su razonamiento, lo que me hace pensar que el estatuto es, por no decir más y sonar como un partidario del mago tenebroso Gellert Grindewald, realmente para proteger a los muggles de magos supremacistas, sin embargo, si nos diéramos la oportunidad de apreciar los inventos de la gente sin magia, desde los que son en pro de la salud y ayudar a los demás, hasta los bélicos y destructivos (por imposible que parezca, el ejército americano muggle, ruso y el mismo inglés, tienen artefactos tan poderosos que podrían acabar con toda Gran Bretaña en tan solo un parpadeo) entenderíamos que ellos pueden cuidarse de nosotros perfectamente y que no son, como muchos aún creen, un rebaño de animales salvajes. Incluso, si tuviéramos una cooperación mucho más efectiva con los muggles, podríamos lograr cosas fantásticas y sin precedentes, mejorar nuestra calidad de vida, aprender de ellos y ellos de nosotros, los gobiernos funcionarían mejor y la vida sería más placentera, por lo que, a mi consideración y lo presentaré como iniciativa dentro de los siguientes meses ante el Wizengamot para ser enviado a la Confederación Internacional de Magos, el Estatuto Internacional del Secreto debería ser retirado.
Arthur Weasley”

Flammer, cuando leyó esto, que fue publicado en todos los diarios mágicos de Europa y América, sus ojos se iluminaron de una manera tétrica y triunfante.
—Ese maldito de Weasley logró dar en el clavo, y vaya que no podría llegar en mejor momento esto—Dijo Flammer, quien se levantó e hizo aparecer una botella de hidromiel y un cigarrillo. —Esto nos pone en una posición privilegiada. Ahora, lo que haré, será hablar con este imbécil que para su propuesta sea lanzada el primero de octubre y chicos. —Actecmer nos miró a los 3 que estábamos ahí en ese momento. —El 29 de octubre por fin llegará el momento decisivo, lo que definirá el rumbo de nuestro trabajo. Seremos recordados como aquellos que por fin lograron la dominación de los magos sobre los muggles y que toda la comunidad mágica nos temiera. Ahora es cuando, amigos. La fecha fue fijada y nuestras piezas están puestas. Sólo nos queda esperar. 

jueves, 23 de marzo de 2017

Capítulo LIII; Arthur Weasley

Hubo muchas cosas que Flammer siempre hacía por su cuenta, otras veces con ayuda de manera pacífica y en algunas ocasiones, de plano la violencia era a lo que recurría, pero siempre idealizado a cumplir su objetivo, y aquella vez no fue nada diferente. Era una noche fría de diciembre de 2021. Aquella vez, sólo fuimos Hada, Flammer y yo a realizar un encargo que, según él, sería una pieza clave en el movimiento que estábamos comenzando y sólo había una persona capaz de hacer que eso fuera por buen camino, así que ahí estábamos. El año 2021 pasó tan rápido, considerando que los 3 trimestres iniciales los pasamos en el extranjero y el último en la preparación de los ejércitos que estaban a la espera de órdenes, bajo una total discreción para que ningún ministerio sospechara, fue una tarea agotadora, pero ahora llegaba, según Flam, la parte elemental, lo que haría que todo fuera más sencillo o se complicara y tuviéramos que recurrir a los antiguos métodos de Voldemort.
Estábamos sentados los tres frente a un café en la Londres muggle, esperando a alguien a Flammer citó. Se negó a darnos más explicación, o al menos a mi no me las dio, porque Hada al menos se portó de acuerdo a lo que estaba por suceder.
— ¿Seguro que vendrá?—Le pregunté al chico, quien estaba fumando con los ojos clavados al cielo.
—Por supuesto. Estoy completamente seguro que lo hará.
—Nadie puede asegurar la reacción humana, Flammer, y tú lo sabes. —Le dije, algo molesta porque ni siquiera tenía la educación de verme al hablarle.
—Mira, Bella. —Habló Hada, quien también estaba fumando. — Sí nos hemos arriesgado a venir hasta aquí, expuestos en su totalidad, con el riesgo de que nos detecte alguien, es porque tenemos la seguridad, ¿no?
—Sí, pero por eso pregunto, es una imprudencia…
— ¡Ya! Miren, ahí se ve. —Dijo Flam, señalando hacía la acera donde una cabeza con algo de cabello pelirrojo se aproximaba a nosotros. De primer momento no lo reconocí, pero al verlo, me pareció aun más extraño todo. Flammer se puso de pie, saludó de mano y le invitó a tomar asiento.
—Es una maravilla que haya aceptado venir, señor Weasley.
—Pues no creas que para mi es algo muy grato estar rodeado de delincuentes. —Dijo Arthur Weasley, un veterano de guerra, a quien los años ya le habían caído, pero aun para su edad, aun se notaba fuerte y estable.
—No es para tanto, señor, sin embargo no negaremos que hemos cometido un par de travesuras. —Flammer dio una pequeña risotada y continúo. —Pero todo ha sido por un noble objetivo, y es exactamente por lo que lo he hemos citado hoy, especialmente aquí.
— ¿Noble objetivo? Nadie ha logrado saber nunca por qué han matado de manera indiscriminada, el porqué de los ataques que hicieron a San Mungo y más cosas.
—Oh, señor Weasley, sí, no le voy a negar que eso fue una imprudencia de nuestra parte, pero ha sido para poder llegar a un objetivo en común que aseguro usted compartirá con nosotros.
—Yo jamás estaré en acuerdo con magos tenebrosos.
—No, señor Weasley. —Dijo Hada. —No somos magos tenebrosos, somos buscadores de conocimiento. —Miró a Flammer quien sonrió y ella siguió. —Verá, lo hemos hecho venir a un café muggle porque usted, como nosotros, no comparte esos prejuicios contra la comunidad no mágica. Ya no hablemos de magos y brujas nacidos de muggles, sino de gente sin poderes extraordinarios. Vea a su alrededor y podrá comprobar que esta sociedad es más avanzada de lo que los cegados ojos de la comunidad mágica quiere ver, ¿o me negará, que usted siendo funcionario del ministerio no ha notado como los demás magos ven aun como si fueran los muggles idiotas?
—Sí, en eso tiene razón, señorita Delacour, pero aún sigo sin entender que es lo que quieren.
—Verá, Señor Weasley, nosotros queremos que la comunidad mágica y muggle puedan compartir sus conocimientos mutuamente. Nosotros nos las arreglamos todo con magia, eso nos facilita todo, desde las tareas de limpieza hasta el transporte, pues tenemos escobas y transladores, pero sabía usted, por ejemplo, que una comunidad de científicos alemanes, que son personas que se dedican a la investigación de todo lo que no es mágico, ha logrado simular la aparición.
— Eso es imposible. La única forma en que se logra aparecer es mediante magia. —Afirmó el señor Weasley, quien se comenzaba a mostrar menos defensivo.
—Es verdad. —Dijo Flammer. —Lo han logrado. Yo he vivido con muggles, sé los campos que estudian y como lo lograron. No soy ningún erudito en ninguna disciplina de la ciencia, pero leo lo bastante para entenderlas, por eso sé que lo han hecho. Y si desea, puedo explicarle aun con más detalle todo eso, pero ahora concentrémonos en lo que nos reúne hoy. Verá. —Sacó la varita y levantó un encantamiento mufflito. —nosotros tenemos la idea de que los prejuicios de los muggles hacía la magia han quedado en el pasado. Ya no buscan soluciones mágicas sino prácticas. Buscan mejorar e innovar. Los muggles son más listos de lo que piensa, por eso creemos que ambas sociedades pueden convivir en armonía, dejar de escondernos, llevar una vida en conjunta, desde luego de una manera independiente cada uno, pero sí en un apoyo mutuo.
—Eso es sencillamente imposible. —Negó Arthur, con una ligera muestra de tristeza. —Para lograr eso, debe revocarse el estatuto internacional del secreto, una decisión unánime del congreso mágico internacional.
—Eso resultaría imposible, sí, si lo propusiera cualquier persona, señor. Por eso lo hemos llamado a venir hoy.
— ¿A qué se refiere?
—Verá; si cualquier mago presentara eso, lo considerarían un idiota, un traidor o un conspirador. Pero si en su lugar, ese mago es un respetado miembro de la comunidad mágica, veterano de guerra contra Riddle, arduo defensor de las buenas relaciones entre magos y muggles, así como la eliminación de leyes que favorecían a los sangre puras, siendo él mismo uno, será tomada a consideración. —Dijo Flammer y el señor Weasley saltó de la silla, haciendo que esta cayera.
— ¿Me está pidiendo que use mi nombre para promover un intento de retiro del estatuto internacional? —Gritó el señor Weasley. Flammer, permaneció sentado.
—Por favor, mantenga la calma. No es tan malo como suena. No le pido que sea sólo una imagen. Si usted acepta, señor Weasley, pasará lo siguiente; irá al Wizengamot y lo propondrá. Dada a la importancia de eso, será estudiado y usted saltará a la fama. La ley será estudiada y gracias al peso que ganará en apoyo, se hará realidad. Y con eso no buscamos afirmar una superioridad, sino despolarizas los misterios muggles y mágicos. O me dirá que jamás se ha sentido intrigado por saber cómo han logrado prosperar tanto sin magia.
—Pero es que aun así es imposible. Es simplemente inviable.
—No, no lo es. No con su ayuda. —Flammer miró al señor Weasley, quien mostraba entusiasmo y nerviosismo. Hada, sólo miraba.
—Bien… lo haré. Prestaré ayuda con la condición de que nadie sepa que ustedes están detrás de esto.
—Ande sin cuidado. —Dijo Hada. —Si alguien lo supiera, jamás lograríamos que pasara. Ahora, señor Weasley —La chica sacó una Tablet de su bolsa y explicó cómo usarla, paso a paso a Arthur. —Aquí tiene todo lo que necesita saber de como actuaremos, que es lo que buscamos para eliminar el estatuto y en que se basará para hablar. También, como un extra y gracias a una intensa investigación, le hemos dejado un par de artículos explicando como funciona un motor de combustión interna, como vuela un avión y como funciona el sistema de transportación de partículas tridimensional, o la desaparición muggle.
—Muy bien, señor Weasley, con su permiso. Fue un placer hablar con usted. —Ambos se levantaron y dieron la mano. Salimos de ahí y cuando estuvimos en un lugar prudente, desaparecimos.  

jueves, 15 de diciembre de 2016

Capítulo LII: Inicia la guerra.



Poco después de que Flammer asesinó a sus mediohermanos, me dijo que iríamos directo a donde estaba la construcción. Estaba seguro que así se solucionarían sus problemas, sin embargo tampoco lo ví muy convencido, como si supiera que podría pasar algún tipo de contratiempo, sin embargo decidí no preguntar sus conjeturas, pues se veía débil y cansado, como si esa magia que había usado lo hubieran dejado agotado, sin contar que en su tono de voz que normalmente era calmado y pausado, que ya de por sí daba miedo escucharlo hablar estando enojado, ahora era más grave y se notaba claramente que estaba ardiendo por dentro del odio, así que sólo me limité a seguirlo, pues ni volteaba a verme. Estaba murmurando cientos de cosas, ni atención me prestaba y sinceramente prefería que así fuera, no tenía deseo en lo absoluto de tener que batirme en duelo contra él si comenzaba a pensar que lo estaba retando, así que sencillamente caminamos durante un par de horas, en camino hacía donde estaban construyendo la nueva Mansión Actecmer. Revisé mi reloj y al notar que apenas eran las tres de la madrugada, supe que Flammer estaba o tratando de ganar tiempo, o sin importarle un carajo el estatuto del secreto si llegaba a hacer lo que pensaba que haría. Finalmente se detuvo, tomó mi brazo y desaparecimos, llegando al instante a donde estaba la obra, tal como se había quedado hacía apenas unas horas. Flam, quien estuvo observando todo el lugar, agarró su varita e hizo que los ladrillos salieran volando, apilándose unos tras otros, fijándose y quedando inertes unos segundos, hasta que cayeron, negándose a seguir la construcción. Escuché como Flammer crujía los dientes y un grito plenamente horroroso lleno de odio, rabia y maldad envolvió todo el ambiente, de las manos del chico estaban saliendo dos enormes llamaradas que fácil alcanzaban los 5 metros de altura y de su boca, mientras emanaba el grito, un sinfín de enormes abejas más negras que la noche comenzarona volar y a abrirse camino entre la ciudad. Cuando el gritó cesó, levantó la varita e hizo estallar en miles de pedazos los pocos avances que había, volteó a verme de reojo y apenas sí logré tocarlo, desaparecimos de nuevo. Un instante después, caí al suelo de sentón, nuevamente frente a la casa de la chica a quien mató hacía apenas unas horas. La vio con enorme desprecio y con una ráfaga de aire hizo que la puerta se abriera, encendiendo el tipo de alarma que usaban los muggles para evitar intrusos. Se escuchó un par de gritos y a dos bebés llorar, vi una sonrisa de triunfo en sus labios y subió, con completa tranquilidad, y siguiendo sus pasos, fui tras de él. Llegamos a un pasillo donde había varias puertas. Flammer abrió una por una hasta que llegó a la última, al abrirla, encontró a un hombre, abrazando a dos bebés recién nacidos, que lloraban de terror al igual que el hombre, que se puso de frente entre Flam y los que intuí eran sus hijos. Levantó su varita apuntando el sujeto, quien se quedó plantado ahí.
—Vamos, sé que la magia no puede lastimar. Estoy casado con una bruja y me ha explicado que la magia oscura a quedado olvidada. —Dijo el muggle, bastante firme pero sabiendo que el mismo dudaba de sus palabras.
—Lamento decirte que hablas con errores; En primer lugar no estás, estabas casado con una bruja, ahora es alimento de gusanos. En segundo, la magia oscura no se ha perdido, pues frente a ti tienes al mago más grande y poderoso que haya existido en este siglo y tal vez de todos los tiempos.
— ¡Mientes! Desgraciado, mientes. —El hombre abrió su gaveta y sacó un arma de fuego, apuntando directo a Flam. —Un paso más y te mataré, ¡juro que lo haré! —Se vieron fijamente a los ojos, Flammer sin bajar la varita, rio cuando el objeto empezó a derretirse hasta ser una plasta de metal fundido.
—No eres más que un simple muggle que piensa que puedes plantarte frente a un mago y salir ileso. Pero te haré un trato; Contesta por las buenas lo que quiero y te mataré sin sufrimiento, tan simple y sencillo que pensarás que sólo cerraste los ojos para dormir.
—Jamás haría lo que tú me dices. Conozco lo que haces. Sé quién eres. Mi esposa. —El hombre calló, entiendo al fin el “estabas” que Flammer le había dicho hace apenas unos momentos. —Sus hermanos… han hablado mucho de ti. No eres más que un asesino.
— Para ti soy un asesino, sin embargo te diré un secreto; he logrado que grandes magos hablen y revelen sus secretos, para después robar su última luz de ojos, ¿por qué sería diferente contigo? Sólo responde lo que quiero y morirás sin miedo, y tus hijos no sufrirán daño. Aunque claro, sin madre, tíos o familia alguna, lo mejor sería que murieran junto a ti. —Flammer soltó una débil sonrisa cuando observó el temor y súplica en los ojos de aquel muggle.
—No… No dejaré que toques a mis hijos, ni a mi.
—La valentía es un defecto que muchos llaman virtud, y no digo que hay que ser cobarde, pero muchas veces hay que saber cuándo dejar el orgullo de lado e intentar salvar a los que quieres a costa de tu vida. ¡Crucio! —Un destello rojo salió de la punta de su varita y el pobre hombre cayó al suelo, chillando de dolor, ahogado por el llorar de sus hijos quienes comenzaron a gritar nuevamente. Flammer parecía que ni me recordaba que estaba ahí, parecía divertirse de lo lindo sintiendo el sufrimiento de la persona. El grito del sujeto paró. — Y déjame decirte, querido cuñado, que eso es apenas una galleta de la cena que se aproxima si no quieres hablar.
— ¡No diré nada! —Dijo el hombre entrecortado y sumamente perturbado.
—Pensé que eras inteligente, pero cuando alguien es estúpido es inevitable. —Rio entre dientes y me vio. —Bella, mi amor, si me haces los honores. —Fijó su vista en uno de los bebés y comprendí a lo que se refería, sentí que empalidecí y mi pulso se aceleró. — ¿Puedes o no puedes? —Me preguntó, completamente frío y sin expresar emoción alguna, era como si su lado humano hubiera desaparecido por completo. Sin pensarlo saqué mi varita.
—C-cr-crucio. —Una chispa roja salió de la punta de mi varita y al momento el bebé al que apunté comenzó a llorar de una manera completamente desgarradora.
— ¿Lo ves? Hay peores torturas que la física o la mágica, por ejemplo [Incarcerous] obligarte a ver como tus hijos son sometidos a la misma maldición a la que te sometí hace un momento. —Flammer elevó unos centímetros al muggle, quien estaba atado con unas gruesas cuerdas y lloraba de impotencia. Sin embargo se vio aliviado cuando una decena de luces azules y rojas empezaron a aparecer y a detenerse frente a la casa. —Bella, ocúpate de él, no lo mates, no lo sueltes, que quede todo como está. Yo me encargaré de esto. —Apenas terminó, salió de la habitación. Observé a los ojos al pobre hombre, quien estaba pidiendo de manera silenciosa que todo terminara, estaba llorando en completo silencio y dejó escapar un grito de horror cuando se escuchó una explosión y una bola de fuego que se elevó varios metros. Unos segundos después, Flammer apareció en la habitación. —Todo está bien, todos esos entrometidos están muertos. Y esto que te sirva de lección, muggle. Si maté a más de veinte personas en apenas unos segundos, ¿qué te hace pensar que contigo será diferente? Te lo preguntaré sólo una vez; ¿esos bebés son hijos tuyos y de Anahí? —El hombre asintió débil mente, vencido y llorando. — ¿Los otros dos hermanos, Fernando y Gustavo, tenían hijos? —El muggle asintió de nuevo. — ¿Los tuyos eran los mayores? —Nuevamente la respuesta fue afirmativa. Flammer quedó en silencio un momento. —Haz hecho bien, Adolfo. No tienes culpa de nada de lo que pasará, no tenías opción. —Adolfo lo vio, entre en rábico  y lleno de temor. Flam, sólo apuntó su varita al bebé que torturé y un rayo de luz verde salió disparada, dando de lleno en el pecho del infante, quien dejó de respirar en ese momento. El muggle gritó pero no tuvo tiempo de hacer nada, pues otro rayo igual salió e impactó en la otra criatura, quien igual, como si estuviera profundamente dormida dejó de hacer ruido alguno. —Bella, encárgate de él, reúnelo con sus hijos y esposa, te esperaré afuera. El salió, vi a los ojos al hombre, quien lloroso y sin esperanza alguna, se levantó, esperando su destino.
—Mátame… Por favor, mátame. No quiero estar en este mundo si ya no tengo nada. —Su voz era de súplica total, así que en un acto de piedad, su mirada reflejó una luz verde y cayó muerto. Cuando salí estaba parado frente a la casa, el lugar estaba cubierto de autos en llamas, como si fuera zona de guerra. Flammer dio una última mirada a la casa y de la punta de su varita, un enorme cuervo de fuego salió disparado, quemando toda la finca. Tomó mi brazo y desaparecimos, nuevamente a la construcción. Hizo la prueba de los ladrillos, reconstruyó la pared que hizo volar y puso más cosas con la varita, y estos no cayeron, se mantuvieron como si llevaran pegados toda la vida. Sonrió de forma triunfal y tomó mi brazo nuevamente. —Hemos estado lejos de Inglaterra demasiado tiempo, y comienzo a extrañar a todos por allá, es hora de regresar a casa, creo que ambos lo ocupamos. —Y sin más, desaparecimos.
Cuando regresamos a Londres, fuimos hacía el departamento que tenía Flammer ahí, y patra nuestra sorpresa, Hada, Herman y Marian estaban ahí, como si nos esperaran.
—Llegan tarde. Tardaron unos días más de la cuenta, hasta pensé que deberíamos ir a buscarlos. —Dijo Hada, quien se levantó y besó a Flammer frente de mi.
—Un mago nunca llega tarde ni pronto. Llega exactamente cuándo se lo propone. —Dijo Flammer y Hada tanto como Herman rieron ante esa frase.
—De acuerdo, nuestros temores están disipados, eres realmente el Flammer Actecmer que conocimos en nuestros años de colegiales. —Habló Herman, quien estaba sentado bebiendo.
—Sabes, Flammer, cuando iniciamos esta misión estaba dudosa de que fuera un éxito, pues a veces tus planes jamás salían bien. —Se escuchó Marian, quien estaba al fondo. —Pero esta vez, todo salió a la perfección, ¿no es así Hada, Herman?
—Por supuesto, más de lo que esperaba. Hasta me enteré que Hada es mi prima, que mi familia te tiene miedo y te apoyará pues también te respeta y que hay muchas más familias enteras de magos que, aunque no tienen ni puta idea del ideal que perseguimos, nos dan el apoyo incondicional.
— ¡Excelente! Es magnífico escuchar eso. —Dijo Flammer, quien apareció una botella de cerveza y comenzó a beber.
—Por mi parte. —Mencionó Hada— Un ejército entero de los Delacour que no están ligados a esos patéticos Weasley ni Veelas, también nos respaldan, junto a unas 3 decenas de hombres lobo, otras dos de vampiros y por si fuera poco, una manada entera de centauros y de gigantes.
—No esperaba menos de ti, Hada. Siempre a la vanguardia. —Flammer sonrió de manera amorosa a la chica, haciendo que sintiera una patada de celos. — ¿Y tú, Marian? Estoy seguro que tienes buenas noticias.
—Bueno, tengo el respaldo de todo mi clan, sin contar que un centenar de dragones de todos los tipos también se han mostrado dispuestos a ayudarnos y que, para poner la cereza en el pastel, logré revertir el hechizo de unos cientos de inferis que encontré en una cueva al norte, que parece eran de Voldemort pero al morir, los hechizos dejaron de funcionar, pero ahora son fieles a nosotros.
— ¡Perfecto! Por nuestro lado —Flammer me vio. —logramos reunir un amplio apoyo de brujos y brujas americanos, así como de una gran cantidad de criaturas de todo el continente. Tenemos el ejército mágico más grande jamás visto. En poco tiempo, el ministerio probará de que estamos hechos. —Flammer bebió más, prendió un cigarrillo y siguió hablando. —Estamos a punto de ser los más grandes en la magia, tanto antigua como moderna. Ya no sólo es por la dominación del mundo mágico y, por primera vez desde que comenzamos nuestra campaña, el cubrirnos de oro, ahora hay más intereses de por medio; dominar a los magos y muggle por igual. —Todos los vimos, sin embargo Herman, Hada y Marian rieron, levantaron cada uno las botellas que tenían y brindaron. — ¡Por la magia! —Gritaron todos. Tal vez, en ese momento, debí entender que estaba cometiendo el mayor error de mi vida, que todo acabaría en algún momento y que lo más probable era que mal; Acababa de ver a Flammer asesinar a sangre fría a dos bebés, ese debió ser mi límite, pero quise saber cual era el suyo, pero después entendí que no lo había. Parecía que ese horrocrux que creó sólo consumió el poco humano que aun conservaba.